El poder de la voz: intérpretes y actores de doblaje

La interpretación de conferencias no sólo se vive entre cabinas, también entre bambalinas; ese es mi lema en la interpretación. “Todo/a intérprete de conferencias lleva un actor o actriz dentro”, eso os decía en mi última entrada, y me comprometí a ahondar en el tema en próximas visitas al blog. Fue poco tiempo después cuando se me presentó la gran oportunidad que no pude dejar escapar:

El Poder de la Voz, un evento que reunió el pasado 31 de octubre a varios de los mejores actores de doblaje del panorama nacional, a algunas de las voces que ponen vida a caras tan carismáticas como Samuel L.Jackson, Sir Ian Mckellen, Morgan Freeman, Drew Barrimore, el Actor Secundario Bob, Benji Price o Stewie.
Pepe Mediavilla, Miguel Ángel Jenner, Eduardo Gutierrez, Alfonso Laguna, Mar Bordallo, Antonio Esquivias, Pepe Carabias, José Luis Angulo, Jorge Saudinós, Eva Lorenzo, Sonia Ramírez… a todos los que disteis vida a este evento haciéndonos cerrar los ojos y dejarnos llevar por vuestras voces, gracias, gracias y gracias.

Todos estos personajes se han ganado un sitio en nuestros corazones, y en nuestra memoria auditiva. Todos nos podemos imaginar al instante la risita del Pájaro Loco, la profundidad de las reflexiones de Red en Cadena perpetua, el escalofrío que produce el Actor Secundario cuando urde sus planes contra algún personaje de Los Simpson, la simpatía de Drew Barrimore en Los Ángeles de Charlie, el desgarro de Gandalf  en La comunidad del anillo cuando detiene el paso a Balrog en el puente de las Minas de los Enanos… Lo que todos estos personajes tienen en común es que para el público de habla española todos tienen una voz diferente a su original; todas sus voces están dobladas.

A muchos de los que estáis leyendo estas líneas os asaltará una gran duda ahora, y pensaréis: “¿pero tú no eras intérprete? Y siendo intérprete, ¿necesitas ver las películas dobladas para enterderlas? ¿No te estás contradiciendo?”
a) Sí, soy intérprete; b) De los idiomas que domino, a veces me gusta ver las películas dobladas; c) No, no me estoy contradiciendo. Me explico.

Partimos de la base de la cultura del doblaje que existe en España. Es cierto que en otros países de habla hispana no se doblan las películas, sino que se subtitulan (un aplauso a los compañeros de traducción audiovisual). Esto permite que el público sepa perfectamente cómo suena la voz de Brad Pitt, y reconozca al dedillo la risa de la novia de América, la siempre sonriente Julia Roberts. Pero, a mi parecer, el público español obtiene una gran ventaja al acceder a la voz doblada de sus actores y actrices favoritos: recibe el doble de personalidad y carisma, es el 2×1 del séptimo arte.

Ahora que os he puesto en contexto, me gustaría entrar en el grueso de esta reflexión que tanto tiene que ver con el propio título del blog:


Intérpretes y actores de doblaje, las voces invisibles

Detrás de un micrófono, al otro lado de una pantalla/cristal, a través de unos auriculares. Así se desarrollan ambas profesiones, y así se esconden nuestras caras. Si os digo Miguel Ángel Jenner, ¿alguien conoce la cara de la voz que os invitó al festín de La Bella y la Bestia? Pepe Carabias paró el penalti más largo de la historia en Oliver y Benji, y Pepe Mediavilla nos hizo soñar con salir de la prisión de Shawshank en Cadena Perpetua.
Y quiero ir más allá, ¿alguien sabe que Daniel Sánchez es la voz que escuchamos en las intervenciones de Barack Obama o François Hollande en los informativos? ¿Y qué me decís de Guillermo Marco? Es el intérprete al que George Clooney sacó de la cabina tras la rueda de prensa de promoción de su película Tomorrowland para aplaudirlo por haber sido capaz de interpretarle tan bien teniendo en cuenta la rapidez con la que había hablado. “What else?”

Todos invisibles, pero todos necesarios para la transmisión completa del mensaje.

Yo ya era consciente de que el/la intérprete está “condenado” al anonimato (excepto cuando se equivoca, momento en el que todas las miradas se vuelven hacia nosotros…amigos, errare humanum est) pero fue durante el evento de El Poder de la Voz cuando lo terminé de tener claro. Y, en este sentido, ser anónimo y ser voz constituyen un solo ente.

En este punto, quiero hacer un paréntesis para agradecer de todo corazón la amabilidad y cercanía de Pepe Carabias y Miguel Ángel Jenner, dos genios (in)visibles entre los actores de doblaje que me concedieron sendas entrevistas antes y después del evento de El Poder de la Voz, y gracias a los cuales hoy vivo la interpretación con más pasión si cabe.

Tanto el/la intérprete como el actor o actriz de doblaje tienen una misma misión: hacer que su audiencia reciba el mismo mensaje de su actor u orador original, haciéndoles sentir la misma intención. Ya sea porque la audiencia no entienda la lengua de origen, o porque la audiencia sea ciega, la voz del actor o intérprete es el vehículo que permite a la audiencia sentir todo un discurso. ¿Acaso no es también ciega la audiencia de un/a intérprete? Nuestra voz son los ojos de un auditorio que quiere entender al conferenciante aunque no hable su mismo idioma, son los ojos de un empresario que está a punto de cerrar un contrato con una compañía del otro lado del océano, son los ojos de un fan de la literatura que está deseando absorber cada palabra de su escritora favorita. Somos los ojos de la torre de Babel.

Y no sólo es importante transmitir las ideas, las palabras…la intención, el tono de un discurso es lo que da vida a unas palabras inertes. Los intérpretes, de igual forma que los profesionales del doblaje, deben meterse en la piel de su orador: en una entrevista de Malala deben hacer sentir lo mismo al público alemán que al inglés, lo mismo que una audiencia española ha de sentir los mismos escalofríos que la inglesa con el carnívoro de Hannibal Lecter (ay, si la OMS le pillara). Pepe Carabias me decía que para doblar a un personaje correctamente, el actor necesita al personaje delante, en una pantalla, para así poder captar sus matices y saber qué intención debe transmitir. Para los intérpretes es lo mismo, al menos para mí es lo mismo: la intención completa de un orador se capta con su voz, su mirada y sus gestos, si un/a intérprete no tiene visibilidad de su orador le costará mucho más acercarse a la intención completa de éste.

Para mí, hacer una interpretación es algo parecido a subirme a las tablas de un escenario. Mi orador acaba de terminar su discurso, y la parte de la sala que habla su mismo idioma está emocionada: ahora yo tengo el reto de hacer que la otra mitad del auditorio sienta exactamente lo mismo. El orador hablaba sereno, de forma profunda, con pausas marcadas de entonación, con un lenguaje corporal vivo, y una presencia atrayente para su público. Yo debo transmitir esas mismas sensaciones, no sería justo para la audiencia para la que interpreto que no sintiera lo mismo que la persona de la butaca de al lado ¿verdad? Todos quisimos entender a Heidi y Clara cuando eramos pequeños, y todos queremos saber qué dice el presidente del país vecino. Meterse en el personaje, meterse en el orador, y ponerle cabeza y corazón.

La cabeza y el corazón, sin embargo, a veces nos la quieren jugar. “Si mi profesión es tan difícil, requiere tanta formación y aptitudes…¿por qué nadie me conoce? ¿Por qué no se me ve? ¿Por qué soy la voz invisible?” Esta no es una profesión para grandes egos, como me hizo ver Miguel Ángel Jenner.

“No deberíamos escandalizarnos nunca de que nadie nos reconozca, nuestra profesión está hecha de eso, de pasar desapercibidos. En el momento en que tú, como espectador/a, sales de un cine hablando del doblaje, malo. Significa que algo no estaba donde tenía que estar”

Es una cura de humildad en toda regla. Somos voces invisibles, imprescindibles, pero invisibles. No se debe hablar de nosotros, no se deberían conocer nuestras caras…Saber que has hecho bien tu trabajo cuando nadie te lo reconoce es duro y precioso a la vez. Sabes que tu recompensa está en ti, y en la próxima vez que le prestes tu voz a alguien. Porque tu voz y tus silencios hablan por igual; cuántas veces se expresa más con un silencio que con palabras. No hay que tenerle miedo a ninguno de los dos, ambos son lenguaje, el cuerpo también es lenguaje, y todos desempeñan su papel en este maravilloso juego de imitar y clonar.

Clonar la banda sonora original por otra en nuestro idioma, inventando lo menos posible, y pegarnos a la interpretación transmitiendo lo mismo que nos transmite el otro, pero que no lo note nadie” – M.A. Jenner

Espero que después de estas líneas os haya quedado un buen sabor de boca a arte, a palomitas, a micrófono, a cabina. Espero que la próxima vez que veáis una película en la que la voz de vuestro actor o actriz favorito/a os haga llorar de emoción, sepáis que hay alguien detrás con una cara que no conocéis, y que os está regalando su voz. Espero que la próxima vez que anuncien que líderes internacionales han llegado a un acuerdo, sepáis que un/a intérprete ha hecho posible que se comunicaran. Espero que si alguna vez oís mi voz hablando en otra cara, no habléis de mi.

Silencio, que encendemos el micro.

Corto y cambio.

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